o como nadar contracorriente sin esfuerzo y sin moverse de sitio
“El trabajo se expande hasta llenar el tiempo de que se dispone para realizarlo”. Primera Ley de Parkinson
Vivimos en la era de las prisas. Mirando el ritmo desenfrenado de las ciudades, tanto del tránsito (cuando no está colapsado) como el de los transeúntes, parece que todos están haciendo algo muy importante que no puede postergarse.
Esto suele multiplicarse en las empresas. Nadie parece detenerse a pensar, todos están inmersos en la acción . . .
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